La Noble Verdad de la Felicidad. El Sermón de Benarés de Buddha según Raimon Panikkar.

En esta entrada presentamos un texto de Raimon Panikkar, filósofo y teólogo nacido en Barcelona en 1918, que elaboró una vasta obra de diálogo intercultural e interreligioso. Místico contemporáneo, se adentró en la vivencia directa de diversas religiones. Afirmaba ser cristiano, busdista e hindú, aclarando que eso no significaba que las tres religiones fueran lo mismo, pero tampoco que hubiera contradicción en ello.

Lo que compartimos es una reformulación de “El Sermón de Benarés”, uno de los textos más importantes del budismo. Tras realizar la iluminación, Sidhata Gotama decidió volver con sus antiguos compañeros de práctica ascética y compartir con ellos su sabiduría. Se dice que con este discurso comenzó a andar la rueda del Dharma, es decir, que las enseñanzas de Buddha, el despierto, comenzaron a propagarse entre los seres humanos. Pannikkar trata de adaptar el mensaje a los oídos actuales, sin por ello perder congruencia con el mensaje original. Según la tradición, como el mismo recuerda en la introducción al texto: “Si alguien dice: 1) esto lo he oído de un maestro; 2) de una comunidad; 3) de hombres sabios; 4) de un solo monje venerable, entonces tendríamos que verificar las palabras transmitidas, y si concuerdan con el Sutta Pitaka y con el Vinaya Pitaka (conjuntos de textos budistas que reúnen los discursos de Buda y las reglas de la comunidad monástica), esteremos autorizados a decir que dichas palabras provienen del iluminado. Por eso me atrevo a reformular las Cuatro Nobles Verdades sin salirme del espíritu buddhista- ni aun cristiano.”

benares

SERMÓN DE BENARÉS
(adaptado por Raimon Panikkar)

Estos dos extremos tienen que evitar los hombres de hoy  para conseguir una vida plenamente humana, la paz y la felicidad a la que aspiran. ¿Cuáles son? El uno es la búsqueda de sí mismos, el egocentrismo, la carrera por el placer y el desprecio de los demás- que conduce a la competitividad,  a la guerra y al dolor (ahogado en la misma bendición de poder). El otro es la enajenación de sí mismo, el ascetismo negativo y la indiferencia por el mundo- que conduce a la autodivinización, el mantenimiento de la injusticia y la castración de hombre (compensada por el orgullo de la autosatisfacción)-. Tanto un extremo como el otro llevan a la destrucción del hombre, impidiéndole nacer a la verdadera Vida.

El camino medio del Bienaventurado evita estos dos extremos, y es un camino personal, luminoso y sereno, que puede ser recorrido  por cualquier caminante y conduce a la paz, a la alegría, a la realización y a la plenitud.

¿Y cuál es, ¡oh  hombres!  el camino que conduce a la paz, a la alegría, a la realización y a la plenitud.

Ésta es, ¡oh hombres!, la vía que en sí misma contiene la paz  y la plenitud de la meta.
Ésta es la noble verdad de la felicidad: todo hombre aspira a ser feliz, felicidad es lo que busca, y es su motor. Sabemos y vemos que todo  cuanto nos rodea  está condicionado por la aspiración y la felicidad. Cuando el hombre emprende un negocio, realiza una acción o se encamina  a lo que fuere, está aspirando a alcanzar la felicidad. La estrella que guía toda acción es el brillo de su alegría. La Vida en su experiencia más profunda es gozo. Por esto los seres viven y no se suicidan.

Ésta es, ¡oh hombres!, la noble verdad del origen de la felicidad: la fe en que el gozo existe y es posible; el hombre proviene de la felicidad, es sensible sólo a la felicidad, y, en cuanto consigue realmente vivir, es feliz. La aspiración profunda del hombre, su peso existencial, proviene de un centro que es puro gozo, gloria perfecta. Los hombres no se moverían por y para la felicidad si ésta no fuese el centro mismo de sus propias vidas.

Ésta es, ¡oh hombres!, la noble verdad de la adquisición de la felicidad: la esperanza de alcanzarla, la verdadera aspiración a la felicidad que hace que uno no se entretenga en el camino y no se olvide del camino en cuanto tal por ser pasajero o gozoso.  Sin esta esperanza el hombre no bebe de la fuente de agua viva que apaga su sed en cada instante. La esperanza es de lo invisible en el presente, no sueño de futuro, y es por ella que confiamos en la Vida.

Ésta es, ¡oh hombres!, la vía que conduce al logro de la felicidad: el simple y noble camino del amor, del auténtico y verdadero amor a todos los seres, sin quedarse prendido en ninguno de ellos. El noble camino del amor, a saber: la donación total de sí mismo, que no puede tener término, porque es inagotable. Este amor nos abre al noble múltiple camino: la recta conciencia, el corazón puro, el lenguaje trasparente, la conducta sincera y todos aquellos nobles medios que la multisecular experiencia humana ha recomendado desde antiguo.

Esta es la vía media que ofrece visión y entendimiento, que conduce a la plenitud, a la realización y a la Vida.

Hasta que la triple experiencia de la fe, la esperanza y el amor no sea purificada en las cuatro nobles verdades, hasta entonces, los hombres de este mundo, con sus pasiones, rencillas, construcciones, máquinas, sociedades, conocimientos y realizaciones, no alcanzarán la iluminación que aporta la paz, la alegría y la verdadera libertad.


-  El texto citado es un fragmento del libro: “EL silencio de Budhha. Una introducción al ateísmo religioso” de Raimon Panikkar, publicado en Editorial Siruela.

- Quien desee acceder al sermón original puede seguir el enlace siguiente: Discurso de la Puesta en Movimiento de la Rueda del Dhamma. De la página web www.bosquetheravada.org