Un esfuerzo equilibrado para meditar. Enseñanza de Ajahn Chah.

Ajahn Chah Subhatto (1918 –1992) fue uno de los más influyentes maestros de meditación del siglo XX, especialmente en el budismo Theravāda y quizás el monje más famoso de la tradición tailandesa del bosque. Nació en un pueblo de la parte noreste de Tailandia. Llegó a ser novicio a edad y recibió la ordenación a la edad de veinte años. La enseñanza de Ajahn Chah, cuyo estilo fue simple y, a la vez, profundo, atrajo de manera especial a muchos occidentales, y así en 1975 se fundó el Wat Pah Nanachat, un monasterio especialmente dedicado a la práctica de occidentales. En 1979 fundó la primera rama de este monasterio en Europa. Saber más en (wikipedia) y (bosquetheravada)

Un esfuerzo equilibrado para meditar.

La teoría escrita es correcta, pero el Dhamma debe ser realmente opanayiko (llevado internamente). Debes interiorizarlo. Si no lo interiorizas, en realidad no conseguirás entendimiento o discernimiento. No experimentarás la verdad por ti mismo. Yo era igual en mi juventud. No estudiaba todo el tiempo, aunque había hecho los tres primeros niveles de exámenes sobre la teoría del Dhamma-Vinaya. Tuve la oportunidad de ir y escuchar a diferentes maestros hablando sobre su práctica de meditación, pero al principio no estaba atento y no sabía cómo escuchar correctamente. No entendía la forma en que los maestros de meditación se expresaban cuando hablaban sobre la práctica. Ellos hablaban directamente desde su experiencia personal, describiendo cómo llegaban a ver el Dhamma desde el interior de sus propias mentes en lugar de los libros. Más adelante, después de haber practicado más por mí mismo, empecé a ver la verdad de la misma forma descrita por esos maestros. Podía entender por mí mismo, desde mi propia mente, lo que habían estado enseñando. Con el tiempo, después de muchos años de práctica, entendí que todo el conocimiento que ellos habían impartido en sus enseñanzas venía de lo que ellos habían visto y experimentado directamente – no hablaban solo por los libros. Si sigues el camino de la práctica que ellos describieron, experimentarás el Dhamma justo hasta la misma profundidad. Concluí que esta era la manera correcta de practicar. Bien puede haber otras formas de práctica, pero esta fue suficiente para mí, y me ceñí a ella.

Debes seguir esforzándote en la práctica. Al principio lo importante es hacerla. Ya sea que la mente esté tranquila o no, no importa – debes aceptarla como es. Estás interesado en crear causas sanas. Si eres diligente en la práctica, no necesitas preocuparte sobre cómo serán los resultados. No deberías tener miedo a no conseguir ningún resultado de tu práctica. Preocupándote así impides que la mente se vuelva tranquila. Persevera con ello. Por supuesto, si no practicas, ¿Quién conseguirá algo? ¿Quién comprenderá el Dhamma? Solo el que busca comprenderá el Dhamma. Es el que come, quien satisface su hambre, no el que lee el menú. Todos y cada uno de los estados de ánimo te están mintiendo; si eres consciente de ese estado de ánimo después de la décima vez que ha sucedido, es mejor que nada. La misma vieja persona continúa mintiendo sobre las mismas viejas cosas. Si simplemente eres consciente de lo que está pasando ya es bueno, porque lleva mucho tiempo hasta que llegas a ser consciente de la verdad. Las corrupciones están intentando engañarte todo el tiempo.

Practicar significa establecer sila, samadhi y panna en tu mente. Acordarse de las cualidades de la Triple Gema – el Buddha, el Dhamma, el Sangha – y dejar ir todo lo demás. Al practicar aquí mismo, ya estás creando las causas y las condiciones para la iluminación en esta misma vida. Se honesto, sincero y sigue haciéndolo.

La naturaleza de la práctica es tal que incluso si estás sentado en una silla, aún así puedes fijar tu atención en un objeto de meditación. Al principio no tienes que concentrarte en muchas cosas diferentes, es suficiente con solo centrarte en un objeto simple, como la respiración, o la recitación de un mantra como Buddho, Dhammo o Sangho usados conjuntamente con la respiración. Cuando fijas tu atención en la respiración, haz una determinación mental clara de que no vas a forzarla de ninguna manera. Si te sientes perturbado por la respiración, es señal de que todavía no estás practicando correctamente. Si no estás a gusto con la respiración siempre parecerá o muy corta o demasiado larga, demasiado suave o demasiado forzada y no se sentirá confortable. Pero una vez que te sientes a gusto con ella, y hay consciencia de cada inspiración y cada espiración, la tienes bien. Esto indica que estás practicando en la forma correcta. Si aún no es correcta, todavía estás confundido. Si todavía estás confundido, detén la meditación y reestablece la atención plena en la respiración. En el transcurso de la meditación, si surgen los deseos de experimentar cosas distintas, o incluso empiezas a experimentar diferentes fenómenos psíquicos, como luces brillantes o visiones de palacios celestiales u otras cosas similares, no te asustes. Sé consciente de ese tipo de experiencias y continúa haciendo la meditación. A veces puedes estar meditando y la sensación de la respiración desaparece por completo. Parece que verdaderamente ha desaparecido asustándote. En realidad, no hay necesidad de asustarse, es solo tus pensamientos que han desaparecido, la respiración sigue ahí, pero está simplemente operando en un nivel mucho más refinado que el normal. Una vez que pasa un periodo apropiado de tiempo, la sensación de la respiración volverá por sí misma.

Al principio tienes que practicar haciendo que la mente se calme de esta forma. Siempre que te sientes a meditar – ya sea en un asiento en algún lugar, o en un coche o una barca – deberías ser capaz de calmar la mente enseguida enfocando la atención en tu objeto de meditación. Tienes que practicar hasta el punto en el que, si te subes a un tren para viajar a algún sitio, deberías poder sentarte y entrar en un estado de calma, casi inmediatamente. Si te has entrenado en esto a fondo, podrás meditar en cualquier sitio. Esto significa que ya tienes algo de discernimiento sobre el camino de la práctica y puedes usar esto como base para contemplar objetos mentales: imágenes, sonidos, olores, sabores, sensaciones táctiles e ideas. Sé consciente de todo el gusto y aversión que experimentas y no hagas nada por esta clase de estados mentales. Si experimentas un objeto agradable, reconócelo como agradable; si experimentas uno desagradable, reconócelo como desagradable. Son parte de la realidad condicionada. Ya sean buenos, malos o lo que sea, todos poseen las mismas características, son todos aniccam, dukkham y anatta. Cosas que son dudosas, así que no te apegues o te agarres a ellas

mandala 5

volver a la biblioteca mindfulness


Tomado de “La clave de la liberación”, texto editado por The Sangha, Bung Wai Forest Monastery. Traducción de Hugo Vega. Corrección de Christian Gutiérrez Ferrada. Revisión de Rev. Yin Zhi Shakya © 2006. Edición de Bosque Theravada © 2008. Para libre distribución. Esta obra se puede volver a publicar, formatear, imprimir y redistribuir por medio de cualquier soporte. Es el deseo del autor, sin embargo, que dicha publicación y distribución sea accesible a todo público sin restricciones algunas, como también toda traducción u otra obra derivada sea señalada como tal. Fuente: www.bosquetheravada.org

manos meditan