¿Qué es la Musicoterapia? El poder transformador de la música.

En esta entrada abordamos nuestra forma de comprender y usar la música. Para ello presentamos en primer lugar un apartado que recoge varias de las cualidades que convierten a la música en una importante herramienta para la transformación y la comunicación, es decir, para ser integrada en los procesos psicoterapéuticos. En un segundo apartado tratamos de definir la Musicoterapia propiamente dicha.

Clef, Música, Púrpura, Agudos, Nota, Musicales, Melodía ¿Por qué la Música y la Psicoterapia?

  • Existe un gran poder de transformación en el hecho de participar de la música

La participación en actividades musicales posee un inmenso poder transformador para el ser humano. Las neurociencias han estudiado algunas de estos cambios. Cuando aprendemos un instrumento nuestro cerebro se transforma, se enriquece y se adapta a varios niveles, incluso anatómicamente. El mero hecho de escuchar música atentamente estimula la creatividad y facilita la comunicación entre los hemisferios cerebrales. La mayoría de nosotros ha experimentado alguna vez la influencia sobre el ánimo y las emociones que puede obtener de la música, así como la capacidad de activarnos o relajarnos. La música también posee un inmenso poder comunicativo, es capaz de convocar un encuentro social y cultural, o disolverlo, pero sobre todo permite el diálogo íntimo entre dos o más personas. Quien ha tocado en alguna agrupación, sea una batucada, una orquesta barroca o un grupo de rock, sabe de la profunda conexión que puede llegar a establecerse con los compañeros. Pero también entre intérpretes y oyentes.

  • Cuando no hay palabras, cuando parece imposible tender puentes, está la música.

El lenguaje musical permite la comunicación allí donde las palabras se disuelven, no alcanzan o ni siquiera son algo imaginable. El uso de la música permite establecer diálogos con personas que no disponen de la posibilidad de establecer comunicaciones verbales,  ayuda a construir  un vínculo y aliviar el grave sufrimiento de la incomunicación. Con niños/as con problemas madurativos o trastornos del desarrollo, ancianos con patologías degenerativas, personas que han padecido graves lesiones cerebrales, incluso en estado de coma, es posible comunicarnos a través de los elementos propios de la música.

  • La música convoca a la persona en su  totalidad. Su cuerpo, sus emociones y  su mente son su ritmo, melodía y armonía.

A veces expresamos y comunicamos, vivimos y experimentamos la realidad desde la única perspectiva de lo intelectual. Podemos mantener de este modo un diálogo puramente “cerebral”, desconectados de nuestro cuerpo y nuestras emociones. También podemos vivir una experiencia puramente emocional. Sin embargo, la experiencia musical convoca al individuo en su totalidad no fragmentada. Es interesante establecer un paralelismo entre el cuerpo, las emociones y el intelecto con las propiedades rítmicas, melódicas y armónicas de la música.

  • La música despierta el recuerdo dormido, también el futuro, al ponernos en  movimiento. Es una forma de comunicación  universal con otros y nosotros mismos.

Mediante el uso de la música, sea mediante la audición de determinadas melodías o a través de la interpretación libre e improvisada, podemos despertar recuerdos, reencontrar una memoria que habíamos desterrado. De este modo, la música favorece el acceso a contenidos inconscientes para su reelaboración en el presente. Asímismo, la eliminación de las censuras verbales permite la emergencia de contenidos latentes. La música nos conecta con nuestra biografía más arcaíca, incluso uterina y colectiva.

  • La música es un lenguaje de comunicación universal, presente en todos los tiempos y  culturas conocidas, desde el vientre materno a la vejez.

Las actividades musicales permiten con gran fluidez y profundidad establecer relaciones con personas de gran distancia cultural, social o personal. Donde apenas parece probable el diálogo la música es capaz de tender un puente entre ambas posiciones, trascendiendo las limitaciones que constriñen a otros lenguajes.

  • Cuando no hay palabras emerge lo que no puede expresarse con palabras.

Muchas de nuestras vivencias no son expresables con palabras. Una famosa cita de Henry Miller afirma lo que sigue. “Ningún hombre consigna nunca lo que se proponía a decir; la creación original… pertenece al flujo primario: no tiene dimensiones, ni forma, ni componente temporal … Las palabras, las oraciones, las ideas, por sutiles o ingeniosas que sean, los vuelos más disparatados de la poesía, los sueños por más profundos, las visiones mas alucinantes, no son sino toscos jeroglíficos cincelados con dolor y pena para conmemorar un acontecimiento intransmisible”. Esa vivencia íntima, personal e intransmisible puede ser abordada y enriquecida desde otra perspectiva, como es la que posibilita el lenguaje musical. Aunque siempre permanezcan espacios más allá del espacio y tiempos fuera del tiempo en nuestra consciencia, el valor terapéutico de esto es inmenso.

Una vez hemos referido algunas de las cualidades fundamentales de la música para su uso en la psicoterapia, podemos esbozar una definición de nuestra forma de entenderla.

pajaros notas

Clef, Música, Púrpura, Agudos, Nota, Musicales, Melodía ¿Qué es la musicoterapia?

1. Es una psicoterapia no verbal.

La musicoterapia es una forma de psicoterapia no verbal, es decir, en la que las palabras no son lo prioritario y fundamental, sino los recursos del lenguaje musical en un sentido amplio. Con esto nos referimos tanto a la armonía, melodía, ritmo, volumen, intensidad o altura como al uso de la voz, la expresión corporal, el manejo de las distancias, del espacio y otras formas de comunicación no verbal.

2. Es el establecimiento de un vínculo

Mediante el uso de recursos no verbales de comunicación el musicoterapeuta y los clientes establecen una relación terapéutica, es decir, un vínculo profundo que les ayuda a descubrir e integrar áreas de sí mismos y los otros, nuevas formas de vivir la realidad, comprender y actuar.

3. Es mejorar la calidad de vida

Como esto nos referimos a los usos de la musicoterapia como parte de procesos más amplios de rehabilitación. Desde esta perspectiva, la musicoterapia permite acompañar el proceso de personas en situaciones sumamente graves y difíciles, dotándolas de mayor bienestar y promoviendo un mayor calidad de vida en su cotidianidad.

4. Es profundizar otras formas de comunicación

Esta metodología terapéutica facilita la intervención en una amplia variedad de situaciones que difícilmente podrían ser atendidas desde otros enfoques más centrados en procesos verbales y conversacionales: trastornos del desarrollo, síndromes genéticos, demencias, lesiones cerebrales, en definitiva, para aquellas personas cuya situación dificulta la comunicación verbal. En estos casos la musicoterapia se revela como una importante herramienta para trabajar el mundo afectivo y relacional, difícilmente abordable de otro modo.

4. Es crecimiento personal

La musicoterapia no es sólo una forma de terapia para abordar problemáticas psicológicas o relacionales, también es un modo óptimo de trabajar y sondear áreas desconocidas de nosotros mismos, continuar creciendo, explorando, aproximándonos a nuevas realidades. Mediante la creación de un entorno que trasciende las censuras y limitaciones de lo verbal, emergen actitudes, vivencias y recuerdos que nos ayudan a conocernos y transformarnos.


 

NOTAS

- La cita de Henry Miller pertenece a su obra SEXUS.
– Para quien desee ampliar información y profundizar en la Musicoterapia recomendamos especialmente la obra de autores como Rolando Benenzon, Mary Priestley, Alice Miller, Kenneth Bruscia o Gabriela Wagner