QUÉ ES LA MEDIACIÓN FAMILIAR Inicio Conócenos Psicoterapia Infancia Mediación Formacion Psicosoluciones Contacto Centro Andaluz de Intervención Psicosocial. Contacto: 628-65-42-72 // 655-35-65-34 info@centropsicosocial.com

La Mediación Familiar es un proceso mediante el que un tercero, el mediador, ayuda a las personas enfrentadas en

un conflicto a acordar una solución que ha de satisfacer y ser equitativa para todas las partes. Son las personas

en conflicto las auténticas protagonistas del proceso, las que han de hallar la solución, proponer, negociar y

aceptar el acuerdo. El mediador les guiará sin, a diferencia de otros métodos, imponer su propio criterio.

 

La mediación está enfocada al futuro,

pues es allí donde está la solución.

El PROCESO DE MEDIACIÓN

Un proceso de mediación familiar, suele componerse de las siguientes fases: 1. Exposición de datos: las distintas partes exponen su propia visión del conflicto. 2. Desarrollo de opciones: una vez se han puesto de acuerdo en cual el auténtico problema a solucionar, hecho que ya es un importante primer paso, se proponen distintas opciones para llegar a un acuerdo. 3. Definición de posiciones:  cada una de las personas en conflictos define con concreción su posición, lo que demanda y lo que acepta, lo que necesita y lo que ofrece. 4. Negociación: Una vez definido el problema, posibles soluciones y la posición de cada uno de los implicados, se negocian las posturas hasta alcanzar un acuerdo que satisfaga a todas las partes. Este proceso puede repetirse en el caso de que el conflicto se haya dividido en distintos aspectos a resolver. Una vez se ha alcanzado una solución completa, equitativa y justa para todas las partes. 5. Redacción del acuerdo:   Se redacta un acuerdo que contenga todos los pormenores de la negociación y la solución alcanzada.

La correcta definición de un problema

es parte de su solución

La mediación permite que los que mejor

conocen el problema, las propias personas

en conflicto, propongan la solución

¿QUÉ HACE EL MEDIADOR?

Usualmente, cuando las personas acuden a un mediador significa que han agotado las formas más comunes para llegar a un acuerdo y que toda conversación o intento por acercarse al problema, sólo hace aumentar su intensidad. El mediador les ayudará a gestionar la situación de forma que puedan lograr su propio acuerdo, sin imponer su parecer o su criterio. Es por esto que suele decirse: El mediador no es un psicólogo. Su misión no es profundizar en las emociones, la historia o la raíz personal de los conflictos, sino lograr que se alcance un acuerdo justo para todos. El mediador no es un abogado. Su misión no es defender a una de las partes frente a otra. El mediador no es un juez. Su misión no es aplicar unas leyes comunes para todos, sino guiar a las personas a alcanzar su propia definición y solución a una situación aparentemente sin salida. En palabras de John Haynes, uno de los pioneros de la mediación familiar: Cuidaré de que ustedes se ocupen de todos los aspectos necesarios, gestionaré el conflicto, les ayudaré a que puedan desarrollar una amplia gama de opciones entre las que elegir, llevaré un registro de todos los acuerdos a los que lleguen y los pondré por escrito”... siendo completamente imparcial, sin aliarme con nadie y sin guardar secretos a ninguna de las partes.

El único compromiso del mediador

es con la negociación

El mediador promueve una auténtica

comunicación en medio del conflicto

Un acuerdo justo, equilibrado, en el que

se ha sido partícipe de la solución, no es

meramente el final de un conflicto, sino

el principio de mayor calidad de vida.